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El "pibe" Balbi viene siendo de lo mejor. Y contra Newell's, volvió a destacarse.
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Fútbol
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16/8/2010
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Faltó juego por momentos pero sobraron ganas
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El Grana no pudo con Newell’s. Empató en uno, después de ir ganando y jugando mejor con un lindo gol de Salcedo. El equipo cedió campo y espacio, le empataron, se quedó con diez y recién pudo emparejar cuando Lousteau compensó y dejó a la Lepra en igualdad de condiciones. Segundo tiempo vibrante de un justo empate.
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Lanús igualó ante Newell’s en su segunda presentación en el torneo, la primera de local. El equipo arrancó jugando bien, convirtió, pero no pudo mantener ese juego que le dio superioridad en el trámite y terminó cediendo campo y pelota. La visita se fue apoderando del tramite, empató, y cuando parecÃa que se le terminaba de complicar el match al Grana por quedarse con un hombre menos y encarar el complemento con diez, supo aguantar, cuando pudo, y aprovecho un grosero error del árbitro que dejó a la Lepra en igualdad de condiciones. Ahà se generó un verdadero partidazo de ida y vuelta, que pudo haber terminado con la victoria para cualquier equipo.
Como dijimos en la introducción, Lanús arrancó mejor. Mucho tiene que ver para eso Regueiro. Con La Hiena bien, el equipo se contagia de sus ganas: las pide todas, es el cerebro del Grana, sabe cuando acelerar, cuando encarar, cuando descargar. Y eso que todavÃa no completó un partido perfecto. Con lo que muestra es suficiente como para darse cuenta que es un jugador distinto, con peso especifico en el equipo de Luisito.
La ventaja Granate, que en los primeros quince era mejor que la Lepra, llegó tras una jugada que lo mostró a Pizarro trasladando y convirtiéndose en conductor, abriendo la cancha con un excelente pase hacia la izquierda a Maxi Lugo, que encaró en posición de 11 y le dio un verdadero pase a la frente a Salcedo, que sólo en el area chica no tuvo otra alternativa que convertir. Dificil describir en la nota un verdadero golazo que se habÃa iniciado con la defensa rotando la pelota previo al momento en el que el Conde Pizarro se hace del balón.
Si algo todavÃa esta debiendo Lanús es la muñeca necesaria para llevar el partido con la ventaja conseguida al terreno que más cómodo le queda. Si la vÃa es el contragolpe, falla. Pareciera ser que lo que mejor le sienta al elenco de ZubeldÃa es la posesión de la pelota, pero es imposible pedirle a un elenco noventa minutos de protagonismo absoluto. Esa falta de madurez (si se le quiere calificar de alguna manera, aunque el termino puede que sea un tanto excesivo, cuando lo que se busca es una descripción, no un sermón) llevó al equipo de Luisito a replegarse y verse superado por un Newell’s que tomó protagonismo e insinuó más de lo que generó. Pero de tanto ir… terminó encontrando el empate con una ejecución excelsa de tiro libre a cargo de Sperdutti. Remate preciso en dirección y en velocidad, por encima de la barrera, nada que hacer para Marchesin.
Si algo le faltaba como para que el entretiempo sea un verdadero lamento para el hincha Granate, era la expulsión de Aguirre sobre la hora. Marquitos llega tarde, barriendo al piso, intentando ir vanamente a la pelota y enganchando a un rival que venÃa en velocidad. La caÃda se hizo espectacular, y si terminaba siendo amarilla era más para anaranjada. Nada que decir en una de las pocas cosas en la que Lousteau no se equivocó.
El complemento requerÃa de un Lanús rápido para el contragolpe, dado que Newell’s, en los papeles, parecÃa que se transformarÃa en dueño absoluto del trámite, como ya lo venÃa haciendo en la parte final y seguramente aprovechando el hombre de más. El Grana estaba complicado. Con Regueiro golpeado (¿habrá incidido en el decaimiento del equipo después del gol? Posiblemente) y sÃn Aguirre, Luisito, lejós de replegarse, proponÃa un 4-3-2 para atacar ni bien pudiera, pero con la variante que ninguno de los volantes son tipos duchos en lo que a conducción se refiere.
Un error de Lousteau, que terminó amonestando a Sperdutti por una falta común y corriente y dejando a Newell’s con diez, fue la llave que encontró Lanús para emparejar fuerzas y la que encontró el partido para ganar en emoción y terminar de convertirse en un verdadero partidazo. Luisito leyó que la cosa venÃa de ida y vuelta y mandó a la cancha a Blanco, que sÃn estar entero, demostró lo tremendo jugador que es: marca la diferencia, es un distinto, como Regueiro.
Las estocadas de Blanquito le dieron a Lanús la profundidad y la resolución que le venÃa faltando. Falló en la última lÃnea el Grana para terminar de quedarse con los 3 puntos. Newell’s también tuvo las suyas y también pudo haber conseguido la victoria. El empate terminó siendo justo, aunque el Grana se mostró un poco mejor sobre el final.
Lo mejor que mostró Lanús fueron los primeros minutos, manteniendo una sintonÃa cercana al ideal colectivo del juego, a la filosofÃa lanusera. Se complicó después de la ventaja. Quizás contar con Regueiro golpeado haya incidido en ese bajón y después de volver a encontrar igualdad de condiciones en el juego, la ambición de Luisito para ir a buscarlo. El equipo no solamente mejoró notablemente con los cambios (también ingresó Carrasco que terminó parado de 8), sino que terminó de contagiar una actitud colectiva digna de resaltar, mucho más aún para los dÃas en que las cosas no salen. Si lo comparamos con la versión de la temporada anterior, es abismal la mejorÃa en todos los sentidos. 0
En el debe, falta madurez para una vez que la ventaja esta conseguida, llevar el partido al mejor terreno que le siente al equipo. ¿Habrá sido el golpe a Regueiro? Es cierto que el uruguayo desnivela, pero si la dependencia es absoluta de Sonrisa, estamos complicados. El Ãtem de saber como regular el partido parece el vestigio que sigue arrastrando Lanús del pasado. Ahà habrá que poner foco. La experiencia de los lÃderes del equipo seguramente jugará un rol preponderante para que en algún momento no sigamos hablando de este tema.
Lanús redondeó una aceptable actuación, con menos fútbol, con ganas, y lleno de buenas intenciones en pos del triunfo también pero con muchÃsimo para mejorar (errores individuales importantes como en el tiro libre que provocó el gol de Newell’s). La posible vuelta de Blanco de cara al derby con Quilmes es alentadora.
Sobran palabras para describir lo importante que se viene. Si bien no se vive de igual forma que como contra las heces faloperas de Lomas de Zamora, el clásico con Quilmes es ancestral y a diferencia de los pechos, la rivalidad contra los cerveceros es centenaria. Nunca fueron amigas las hinchadas, todo lo contrario. La década del ’60, ’70 y del ’80 fueron testigos de verdaderas batallas campales entre sÃn dudas las dos hinchadas más grandes del Sur. AlegrÃas de todos los colores para todas las generaciones: desde la goleada por 7 a 2 en el 68 con varios goles del Baby Acosta, hasta el ascenso con el gol 100 de Villagrán, encuentra este viejo clásico del Sur.
El Grana deberá mejorar, mostrar lo mejor de sà y traerse un buen resultado, en uno de esos partidos que el hincha mira primero en el fixture. La posible vuelta de Blanco ya es motivo suficiente como para esperanzarse. Ahora dependerá del equipo en trasladar al campo lo bueno que parece prometer en los papeles.
Por Gastón Cuccaro
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